
Estoy sentada debajo de una manta gruesa con un cafecito en mi mano, y todavía tengo frío. Pienso en mi casa en la República Dominicana y como casi nunca necesito una manta (excepto cuando llueve mucho). A veces cierro mis ojos e imagino que estoy ahí con el aire fresco, un Bruniño loco, y mi amado esposo. Puedo oler el café en la greca y escuchar los motores en la calle.
Yo he estado en los Estados Unidos por un rato, bueno un largo rato. Estoy loquita por volver a la casa y mi vida en la RD. Puede parecerles loca, pero extraño las cosas pequeñas. Cómo caminando por todos lados, el olor de la bandera (arroz, pollo, y habichuela), escuchando, “colmado!” en nuestro complejo de apartamentos. Extraño saludar a mis amigos con, “hey klk”, pasando la noche en la terraza y viendo las luces de la ciudad, o las noches cuando la luz se va y nos sentamos en el balcón y hablamos sobre las cosas profundas que tenemos en nuestros corazones. Cree en mi que la lista puede seguir.

Sabes qué hay muchas personas alrededor del mundo que dicen, “aye los Estados Unidos es mi sueño”? Bueno, la República Dominicana es mi sueño. Y nunca quiero olvidar que fue Dios quien me hizo un camino para vivir allí.
Este tiempo en los Estados Unidos ha sido tan difícil. Mi esposo y yo estamos comunicándonos a través de un celular, y hay tiempos en que no tenemos una buena conexión de internet. A veces siento como que no puedo compartir mi vida entera con mis amigos aquí porque no tienen las mismas experiencias. Cuando estoy aquí, extraño a mi esposo y gente en la RD. Cuando estoy ahí en la RD, extraño a mi familia y gente aquí. Mi corazón está en dos países y eso no es fácil.
Estoy desesperada por un poco de esperanza ahora. Nunca he luchado contra Dios o cuestionando a Dios antes. Pero durante esta etapa, quiero preguntarle, “Dónde estás Señor? Estás escuchando? Estás viendo lo que está pasando?” Estoy tratando de estar firme y confiar en Él. Pero mi cerebro humano quiere tener las respuestas. Mi cerebro humano quiere saber por qué tengo que estar separada de mi esposo por mas que dos meses y por que siempre estamos luchando pero no vemos el fruto de nuestra lucha.
Yo soy una mujer terca. Cuando tengo algo en mi mente, no me detengo hasta que llegue a donde quiero estar. Este tiempo ha sido tan difícil porque no puedo controlar nada. Tengo que esperar en el Señor. Y a pesar de que creído en Dios desde que era una niña, a veces tengo dificultades para liberarle el control. Pero cada día, estoy aprendiendo más.
Aunque Dios no contestó en el tiempo que yo quería, este tiempo tiene un propósito para el reino de Dios. A través de este largo tiempo, Dios me enseño muchas cosas que nunca quiero olvidar…
•Aunque Dios no te ha respondido, Él está obrando todavía. Suena tan cliché, verdad? Entiendo perfectamente. Nunca vamos a entender las formas de Dios. Él es soberano. Jesús puede ver todo lo que no podemos ver. Él ve lo que está en frente que no alcanzamos ver. Es como estamos viviendo en un gran rompecabezas y no podemos ver todas las piezas. Pero Dios es el jugador. Él puede ver todas las piezas que tienen que conectar para completar el rompecabezas.
•No podemos controlar todo. Gah, es una lucha para mi. Quiero saber lo que va a pasar y quiero planificar todo. Cuando me mudé a la isla en 2019, planeé mis días. Pero cada día nunca iría como estaba planeado. Pensé que yo sola podía controlar las cosas alrededor de la casa. Mi pobre esposo. A veces estoy estresada porque quiero que la casa esté de una manera exacta cuando tenemos visitantes. Alan siempre me dice, “hey tranquila. Nadie va a ver ese polvo en la mesita.” Bueno, hace casi 3 años y todavía estoy aprendiendo cómo poner todo en los pies del Señor. Ahora, apuesto que tú puedes imaginar lo difícil que ha sido este tiempo para mi. No tengo a mi esposo, no tengo mi pasaporte, estoy esperando al consulado que no nos comunica, y no se cuando voy a volver a la casa. Estoy aprendiendo a cómo dejar todo en las manos del Dios.
•VALOR…estudié algunos versículos sobre esperando en Dios y la palabra que vi muchas veces es: valor. Cuando pienso en esta palabra, siempre pienso, “ah si es la fuerza que tenemos para hacer las cosas que nos asustan.” Pero para tener valor no solo significa eso. Para ser valiente es tener fuerza en el dolor o tristeza también. Quiero ser una mujer valiente con la fuerza de Dios en momentos de miedo y momentos de dolor.

•No tenemos que sentir Dios para saber que Él esta con nosotros. Aunque estoy leyendo la Palabra de Dios y orando todos los días, no siento su presencia todos los días. Tenemos momentos espirituales altos y momentos espirituales bajos. Me gusta pensar en el camino de la fe como una montaña rusa. He estado atascada en un tiempo bajo pero yo se que Dios siempre está conmigo. Él ve todo lo que Alan y yo tenemos en nuestros hombros, Él escucha nuestros gritos. Nunca nos abandonará.
•Necesitamos estar alerta y atentos en cada momento. Hay una guerra espiritual alrededor de nosotros. El enemigo siempre está buscando y planeado una manera de sacarnos o sacudirnos del camino de Dios. En su primera carta, Pedro dice, “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8, NVI) Si el enemigo no puede derrotarnos, hará todo lo que pueda para hacernos sentir como que estamos derrotados. Él quiere mantenernos apartados de Dios en vez de caminar en la libertad con Jesucristo. Pero con el poder de Jesús que vive en nosotros, ya hemos vencido.
•Amo a la gente, no a las cosas. Cree en mi que me encanta ir de compras. Me encanta buscar decoraciones para mi casa, ropa para mi esposo o yo misma, juguetes para mi Bruno, y regalitos para mi familia. Pero he encontrado que esas cosas nunca va a llenarme. Nunca me voy a sentir completa con ropa nueva, una casa llena de decoraciones bonitas, o un carro nuevo. No no no. El mejor regalo es tiempo con mi gente. Cuando comparto un buen tiempo hablando o escuchando a los demás, eso va a llenar mi taza. Siempre debe ser personas sobre las cosas.
•Me encanta mi vida sencilla. Amo a mi familia muchísimo, pero mi familia tiene un vida tan ocupada. Siempre están afuera de la casa trabajando, haciendo las diligencias, en partidos de fútbol, en algunas reuniones, etc. Es la forma de vivir aquí. Y algo tonto… siempre tienen luz y agua. Yo crecí aquí en los Estados Unidos pero ahora estoy acostumbrada de mi vida en la República Dominicana. Durante mi tiempo aquí, he extrañando la simplicidad de mi vida en la RD con mi esposo. Si no tenemos agua en la calle, no hay problema, tenemos tanques. Si no tenemos luz, no hay problema, tenemos velas. Hay tiempos en que mi esposo y yo pretendemos que no tenemos luz, hacemos una cita con velas en el balcón sin los celulares y luego conversamos sin distracciones. Son momentos tan especiales. Extraño mucho a esta forma de vivir.

•Mi hogar es donde está mi esposo (y mi Brunie también-claro). No me sentía como yo misma sin mi Alan. No me importa donde estamos, pero si estamos juntos, ese es mi “hogar”. Quizás suena queso-ey (como tonto o tan romántico) pero es la verdad. Si tienes que pasar un largo rato sin tu pareja, tu vas a ver.
•Más que nada, he aprendido que Dios va a cumplir su plan en su tiempo perfecto. No estoy segura cuando voy a volver a la casa o por cuánto tiempo estaré aquí. Ha sido tan largo, pero yo se que Dios está en el control. Tengo que dejar de presionarme y cuando pueda dejar de hacer eso, podré encontrar paz y descanso en Jesús. No puedo esperar hasta que pueda sacar esta manta y empacar mi maleta para volver a la casa. Pero hasta ese momento, voy a seguir aprendido y confiando en Dios.



